Ética trascendente para la educación por Prudenciano Moreno Moreno

 

Propuesta de ética trascendente para la educación actual

I. Las políticas educativas “main-stream”: causantes del silencio ético

El modelo pedagógico impuesto por las políticas del “main-stream” educativo, está centrado en formar recursos humanos para el mercado y/o para el Estado, en una visión netamente de carácter instrumental-funcional-material-lógico-formal, objetivada en un modelo estandarizado de competencias, evaluación, TIC’s, vinculación productiva, acreditación, gestión, y una versión mecanicista de las ciencias (sean éstas formales, naturales, técnicas, sociales o humanidades).

El marco socioeconómico político y cultural del cual parte éste modelo tan acendradamente unidimensional, convencional, reduccionista y corto de miras, son los procesos contemporáneos denominados comúnmente como globalización, sociedad y economía del conocimiento, neoliberalismo, gestión empresarial (teoría de la firma) y el evolucionismo tecnológico en su carácter de teoría económica, que predica la adecuación del ambiente socio institucional (la educación entre otros factores) a la innovación del paradigma tecno-económico de la sociedad global.

De tal manera, que éste paradigma plantea ver a la pedagogía y a la ética como meros apéndices de las estructuras socioeconómicas y culturales, que una vez independizadas del “sujeto” que les dio origen, se agrupan como “péndulos” (Zeland, 2011), esto es, como estructuras que oprimen y paralizan la acción creativa de las personas, subsumidas en ellas; salvo aquella acción que las alimenta para convertirlas en fuerzas productivas, competitivas, eficaces y eficientes, contra otras estructuras  (del mismo país o de otros países) igualmente competitivas.

Esta visión alienada y deshumanizante, ha enfocado sus baterías en la actualidad también contra la escuela, en una serie de acciones concertadas y manejadas desde los principales péndulos (estructuras económicas) de la globalización: OCDE, Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo, Acuerdo de Libre Comercio para las Américas, etc., y sus correas de transmisión nacionales: SEP, ANUIES, CONACYT, CONCANACO, Consejo Empresarial, etc.  Según los ideólogos de éste Modelo Educativo Estandarizado Hipermoderno (MEEH), “…se trata de un consenso educativo amplio que perfila un tipo de ciudadano…define el modelo económico…de sus competencias y su competitividad…en éste contexto la educación cobra cierta distancia de la sociología y se acerca más a la economía y a las neurociencias que delinean la educación del siglo XXI”. (González Sánchez, 2011: 125).

El MEEH surge como un correlato o un epifenómeno de la globalización económica-social, y es una ideología educativa que se ha generalizado para todos los niveles del sistema educativo y para la formación de la ciudadanía dado que hasta el IFE sacó su versión de educación en competencias cívicas. El MEEH permanece ciego, mudo y sordo ante la necesidad de formar en dimensiones sutiles del ser, entre ellas la ética, la cual concebimos como un puente de primer orden entre las dos esferas que la nutren: la psíquica y la espiritual. Pero el MEEH únicamente se basa en las dimensiones técnico materiales como consecuentemente continuamos leyendo en el autor anteriormente citado: “…estamos obligados a pensar en un modelo ligado a la actividad productiva y a la búsqueda de la consolidación de las habilidades sociales, laborales y del saber, las cuales definen los propósitos de la educación básica” (Ídem: 140).

Una persona reflexiva se preguntaría sobre tales afirmaciones tan temerarias: ¿Estamos obligados a pensar así?, ¿Por quién o por qué razones? Tal razonamiento nos recuerda el concepto heurístico de Max Weber: la “Jaula de Hierro” el cual establece que el desarrollo de la modernidad occidental obligó al sujeto a ser aprisionado y subsumido por las estructuras sociales asfixiantes que ella misma generó, tales estructuras son entonces consideradas como una jaula de hierro. Para el caso actual, la sumisión pedagógica a la economía de la globalización es muy clara en la mayoría de los autores que hoy participan del análisis educativo. Como es el caso del libro “La disputa por la educación” (Agüera y Zebadúa, 2011), el cual es un excelente ejemplo de las políticas educativas hegemónicas, fragmentarias y unidimensionales (aunque no de parte de todos los autores) que privilegian la administración, la “accountability”, el comercio, las finanzas y la normatividad por encima de la ética, el desarrollo humano (al cual confunden con el crecimiento del PIB), lo psíquico, lo sutil y lo espiritual, todo lo cual ni se les ocurre que pudiese existir en el mundo de la globalización.

El MEEH piensa que: “la globalización, en sus vertientes laboral y cultural exige modificaciones a los esquemas de aprendizaje, docencia e incluso de organización educativa…la globalización de los mercados presiona a favor de la competitividad y la mayor productividad de una fuerza laboral, producto de la educación básica”. En éstos días, en las principales instancias de estrategia y decisión de políticas públicas a nivel mundial, se reconoce que la educación y la capacitación son esenciales para el crecimiento y el desarrollo económico (OCDE, 2010). Se trata de un nuevo paradigma intelectual y político, aparejado con la era de la globalización, correspondiente al periodo del fines del siglo XX y principios del actual (1990-2010)” (Zebadúa y Valverde, 2011: 390-392).

“A partir de éste planteamiento la educación ha sido incorporada como variable e indicador estratégico de los procesos capitalistas de inversión, crecimiento y más ampliamente de desarrollo…la educación de buena calidad promueve el crecimiento económico. En palabras de José Ángel Gurría, secretario general de la OCDE, la educación es esencial para la calidad de vida, la competitividad, el capital humano y el éxito de las sociedades, en un entorno cada vez más competitivo” (Ídem: 393-394).

Ahora bien, cabe señalar que pese a lo reduccionista, parcial y materialista de ésta visión apologética de la educación como mero apéndice de los péndulos de la globalización, es necesario reconocer que toda formación educativa debe contar con ésta vertiente técnico-instrumental-mental en su currículum; pues el MEEH permite proporcionar los MEDIOS materiales para vivir, esto es, la vida como infraestructura físico-biológica-material. Pero no sólo de competencias y de estandarización productiva viven los sujetos, también les hacen falta lo sutil (ética trascendente), lo psíquico y lo espiritual. 

  1. II.         Hacia una Educación para las Sensibilidades

El campo sutil (ética, estética, lo psíquico y lo espiritual) es un tema tabú aún para el MEEH, sin embargo,  y dado que la formación educativa es la capacidad de respuesta e interpretación a todo aquello que recibimos de los diferentes entornos (y también de lo que no recibimos) y los retos ante los cuáles nos enfrentamos en el transcurso de un ciclo existencial; sin ésta formación, a la educación le falta una pierna sobre la cual sostenerse: las RAZONES para vivir, el sentido, el significado de estar aquí, el porqué y el hacia dónde; ello constituye el rumbo existencial, el tener una direccionalidad vital.

Ya que los medios (instrumentos) para vivir son los fines inferiores de la educación (valores funcionales), falta ahora definir y proponer los fines superiores (valores trascendentes). Pues sin éstos las competencias, las TIC’s y la evaluación carecen de sentido. La falla del MEEH es su estrechez de miras y un reduccionismo que no llega a articular una visión clara del sentido vital, de lo que significa una vida plena, un desarrollo humano auténtico, una búsqueda de la verdad, una diferenciación entre lo importante y lo secundario, y un enfoque para lograrlo.

Necesitamos ir un paso más allá para cambiar la “percepción total” de la vida (que no incluye únicamente el trabajo), para conectarnos con lo esencial y para transformarnos. Necesitamos una visión profunda, sutil y trascendente;  dado que entendemos la ética como el campo del saber ser y el saber vivir, también denominados como el aprender a Ser y el aprender a Vivir. ¿Qué significa la búsqueda de la verdad, la libertad, el amor, la autenticidad y la plenitud? Preguntas trascendentes para responder otras de igual magnitud: ¿Por qué tanto dolor e insatisfacción, falta de sentido vital, falta de conexión con algo eterno y esencial como lo espiritual o la Magna Presencia?

En la dimensión psíquica, la falta no tan sólo de respuesta, sino también de indagación, reflexión, análisis, meditación y sistematización sobre la angustia y ansiedad sórdida y crónica de nuestros congéneres, nuestra cultura y nosotros mismos, nos conducen a una inquietud interna desequilibrante en todas las demás áreas de la vida; que ha provocado la obscuridad como elemento central de ésta dimensión: depresión, melancolía, tristeza, miedo, violencia (personal, familiar, social y global), enfermedades psicosomáticas, ira, co-dependencias, parafilias, ansiedad, angustia, confusión existencial, alexitimia, etc., etc..

La forma más efectiva de traer luz a la dimensión psíquica es realizando “trabajo interior” con la finalidad de conectar con algo superior a las propias emociones: la esfera espiritual o cuántica, la cual nos habla de los valores trascendentales de la vida, como son la integridad del Ser, la búsqueda de la verdad, la identidad superior, el autoconocimiento, el desarrollo del potencial, la evolución de la consciencia, la vulnerabilidad de la condición humana y el modo de transformarla. La consciencia superior o Magna Presencia viene siendo una cualidad del Ser que contiene información, energía y propósito existencial.

Por lo tanto, el propósito de la educación no debe reducirse a la adquisición de competencias, sino ampliarse a la evolución de la consciencia; incluyendo también los temas tabús de la educación, como la muerte física, el amor (no como dimensión sentimental sino como conexión a la Magna Presencia), la soledad existencial, el vacío anímico, la libertad humana, la unidad con el Todo, la sacralidad de la vida, el manejo de la dualidad, la impermanencia, la inseguridad existencial, la realidad última del Ser, las apariencias y la esencia, las formas pasajeras de la vida, el gran vacío inmutable, el drama humano del bien y del mal. Todo ello es un llamado al deseo de conocer la verdad, no sólo la personal sino también la final, la absoluta; ciertamente ello es un misterio que no le pasa a todo el mundo, pero es esencial para no llevar una vida mediocre y para tener una direccionalidad, un guía de acción auténtica, que en última instancia es el objetivo central de la formación ética.

La formación ética es el eje de los valores, los valores son signos de identidad personal, cultural y transpersonal, donde encontrarse con la verdad de tu ser, venciendo el miedo a la libertad y descubriendo, que hay una fuerza enorme de la cual lo físico-material, la mente y las emociones no pueden adueñarse, lastimar, controlar, ni dirigir. Tal fuerza superior es justamente la presencia que anima y que da vida a las formas (tanto físicas como mentales), y el nombre de ésta fuerza es precisamente la dimensión espiritual, única que puede vencer el miedo a la muerte y a la vida por igual.

Si nos basáramos únicamente en la vida individual (el ego) como un sistema de perfeccionamiento para la personalidad, tendríamos únicamente la formación de un ser humano fragmentario, solitario, desesperanzado, con sensaciones de escasez y carencia por su falta de conexión con la Inteligencia Superior que yace en la dimensión espiritual. Por lo tanto, el cambio de mentalidad y la evolución de la consciencia siempre deben llevarse hacia arriba, de ahí que la propuesta de integrar un eje de formación ética trascendental al interior del sistema educativo, estaría basada en los siguientes modelos pedagógicos y culturales:

  1. La teoría de la complejidad de Edgar Morin
  2. La teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner
  3. La escuela del sujeto de Alain Touraine
  4. El aprendizaje polímata de Root Bernstein
  5. La teoría de la espiral dinámica de Ken Wilber
  6. La sabiduría transmoderna de la filosofía perene contemporánea: J. Krishnamurti, Osho, John Roger, Gangaji, Saint Germain, P. Welch, E. Coreth, B. Weiss, T. Schwartz, Bartholomew, H. Schucman, entre otros muchos más.

El programa de formación ética abarcaría los siguientes puntos: no lastimes a nadie, ni a ti mismo; cuídate para ayudar; utiliza todo para tu elevación, edificación, reconstrucción, aprendizaje del ser y del vivir, y crecimiento espiritual a través de tu alineación con el Ser, cambiando tu punto de anclaje y dedicando más tiempo al crecimiento espiritual que al mundo material.

BIBLIOGRAFÍA

  • Bartholomew (1997) I come as a brother, Hay House Inc., California, USA.
  • Chodron, P. (1977) When things fall apart, Shambala Public Incorporation, Boston, USA.
  • Coreth, E. (1991), ¿Qué es el hombre? Esquema de una antropología filosófica. Editorial Herder, Barcelona, España.
  • Gangaji (2006), El diamante en tu bolsillo, editorial Gaia, España.
  • Gardner, H. (2001), La inteligencia reformulada. Editorial Paidós, España.
  • González Sánchez, J.F. (2011), “El futuro de la educación en México” en el libro de E. Agüera Ibañez y E. Zebadúa G., La disputa por la educación. Editorial Aguilar, México.
  • Krishnamurti, J. (1996), Libertad total, editorial Kairós, España.
  • Morín, E. (1999), El método. Tomo V. La Humanidad de la humanidad. Editorial Crítica, España.
  • Roger, J. (2000), The spiritual warrior, Mandeville Press, Los Ángeles, USA.
  • Root Bernstein, G. (2004), El Secreto de la creatividad. Editorial Kairós, España.
  • Saint Germain, (2005), El libro de oro: el camino a la elevación espiritual, la paz y el amor. Emusa, México.
  • Schucman, H. y W. Thetford, (1977), A course in miracles, Foundation for Inner Peace, New York, USA.
  • Schwartz, T. (1995) What really matters, Bantam Books, USA.
  • Touraine, A. (1999), ¿Podremos vivir juntos? Editorial FCE, México.
  • Welch, P. (2000), The energy body connection. Penguin Putman Inc., USA.
  • Wilber, K. (1999), Sexualidad, ecología y espiritualidad. Editorial Gaia, España.
  • Wilber, K. (2006), Diario I y II. Editorial Kairos, España.
  • Zebadúa González, E. y H. Valverde P. (2011), “La vía mexicana en la globalización educativa”, en op. cit.
  • Zeland, V. (2010), Reality transurfing, Ediciones Obelisco, Barcelona, España.

 

Congreso:

 

Principios éticos para una república amorosa

Tema a desarrollar:

Eje 2. Características de una nueva educación para los mexicanos

Título:

Propuesta de ética trascendente para la educación actual

 

Resumen:

El modelo educativo estandarizado hipermoderno derivado de las políticas de los organismos internacionales de la globalización (BM, OCDE, BID), está conduciendo a la formación de seres humanos equivalentes a “androides estructurales”, el camino para cambiar ésta visión deshumanizada de la educación es proponer la introducción en las escuelas de un eje formativo de ética trascendente como puente entre las dimensiones psíquica y espiritual del ser humano.

Nombre de la organización:

Universidad Pedagógica Nacional, unidad Ajusco

Domicilio:

Carretera al Ajusco No. 24, Col. Héroes de Padierna, C.P. 14200, Tlalpan, México, D.F..

 

Por:

Prudenciano Moreno Moreno (Profesor de la UPN) y Áurea Ma. Vericat Rocha (Estudiante de la Maestría en Desarrollo Educativo, UPN)

 

Correos electrónicos: pmoreno@upn.mx  y  aumavero@hotmail.com

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: