Educación para la paz por Ramón Espinoza Contreras

CONGRESO REPUBLICA AMOROSA

MÉXICO; D. F. MARZO 16 Y 17 DE 2012

Educación para la paz

 

 

Ramón Espinosa Contreras

 

 

 

 

Resumen:   En este trabajo se aborda los estudios de los conflictos, de la paz y de reconciliación. Un nuevo humanismo, un desarrollo y una ética sustentable. En la segunda parte, se hace una propuesta de una cultura para la paz, basada en  la educación para paz. La tercera, se propone la  Reforma del Sistema Educativo, de los Planes y Programas de Estudio.

 

Palabras clave: Conflictos, violencia, reconciliación, valores, desarrollo, democracia, ética , cultura de paz, educar, paz , reforma y sistema educativo.

 

                                                                              

 HACIA UNA CULTURA DE PAZ.

 

 

Para poder explicar el problema de la paz tenemos que partir de los estudios del conflicto como lo hace: Johan Galtung, uno de los máximos estudiosos de los conflictos.

Para tales fines, propone el estudio triangular de la violencia a saber:

 

 
 

Violencia

Directa

 

Visible                                                           

 

Invisible                     

 

Violencia Estructural

 

Violencia

Cultural

 

                       

 

 

“La violencia directa, física y/o verbal, se hace visible a través del comportamiento. Pero la acción humana no surge de la nada: tiene sus raíces. Dos de ellas son indicativas: la cultura de la violencia (heroica, patriótica, patriarcal, etc.), y la estructura violenta en misma por ser demasiado represiva, explotadora o alienante; demasiado estricta o permisiva para la comodidad del pueblo.” (Galtung; www.polyog.com, p. 2)

 

El desafío por una cultura de paz

 

Son varios los pensadores que han promovido la paz y la no violencia, desde Abraham Lincoln, Mahatma Gandhi, Martin Luther King, Nelson Mandela, Krishnamurti y el Dalai Lama. Así como científicos como David Bohm, Ken Wilber, Edgar Morín, Jan Öberg, Hans Küng, Johan Galtung, entre otros. Todos ellos han planteado la integración del ser humano a un mundo de armonía y paz.

 

Hemos creado una sociedad que es violenta y nosotros, como seres humanos, somos violentos; el ambiente, la cultura en que vivimos es resultado de nuestros esfuerzos, de nuestra lucha, de nuestro sufrimiento, de nuestras aterradoras brutalidades. Por lo tanto, la pregunta más importante es: ¿será posible terminar con esta tremenda violencia en nosotros mismos? Ésta es realmente la cuestión.

 

En suma, urge que tomemos conciencia de que somos parte integrante de este Planeta; y en segundo lugar, tenemos que someter a crítica nuestro ego personal y colectivo para arribar al ego integral humano y ecológico. La base de la violencia radica en nuestro bajo nivel de conciencia y nuestra visión fragmentada del mundo.

 

En el caso de México, la violencia también se ejerce en la escuela, donde se supone se enseñan los valores como el respeto a la vida y a la libertad. Se llega a enseñar la violencia a través de los libros de historia, cuando se realizan los honores a la bandera y se canta el himno nacional, cuyo contenido está preñado de violencia y guerra para según reafirmar el nacionalismo. Y éste no es privativo de nuestro país, otros himnos nacionales como el de Francia y Estados Unidos, por mencionar algunos, ilustran lo mismo.

 

En esa orientación escribe Galtung: “Como dice el investigador de la paz danés Jan Öberg, reconciliación = decir adiós a la venganza, esto se convierte  en una parte importante de la teoría general de la paz” (Galtung; 2003; 158). Para resumir, Galtung propone tres tipos de estudios:

 

Los Estudios de los Conflictos: Nos habilitan para aproximarnos o abordar los conflictos con empatía, no violencia y creatividad.

 

Los Estudios de la Paz: Nos habilitan para prevenir la violencia a través de la igualdad y la equidad.

 

Los Estudios de la Reconciliación: Nos habilitan para prevenir la violencia futura a través de la curación y la clausura después de la violencia del pasado.  

 

Por un  nuevo humanismo

 

Sostenemos que sí es posible otro mundo más humano, donde cada ser humano disfrute una vida de libertad, dignidad y paz, es decir, una vida en donde tenga garantizados sus derechos y garantías individuales, empezando con el respeto a su integridad física, moral y psicológica. Los derechos humanos no tienen fronteras, razas, ideologías políticas o religiosas, de género o de clases sociales, son universales, tal como están establecidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

 

Un humanismo que centre más su atención en el ser humano que en las leyes del mercado, que descosifique y termine con la alienación del sujeto y la destrucción de su integridad.

 

Por un desarrollo y una ética sustentable para la vida

 

 

El desarrollo sustentable comienza en cada uno de nosotros, en nuestras acciones y relaciones con la naturaleza y entre nosotros mismos. En ese contexto, durante la Conferencia de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Desarrollo realizada en Río de Janeiro en junio de 1992 con la asistencia de 179 países, se analizó el problema del medio ambiente y el desarrollo sustentable del mundo para el Siglo XXI.  La Agenda 21 propone,  los siguientes aspectos:

 

–          El combate a la miseria

–          La modificación a los modelos de consumo

–          La protección y promoción a la salud humana

–          La protección a la atmósfera

–          El manejo de los suelos

–          El combate a la deforestación

–          El combate a la desertificación y a la sequía

–          La conservación de la biodiversidad

–          La protección y manejo de los océanos y las aguas dulces

–          El fortalecimiento de los grupos mayoritarios

–          La importancia de las comunidades indígenas

–          El financiamiento y desarrollo sustentable

–          La ciencia y desarrollo sustentable

–          La educación, capacitación para el desarrollo sustentable

–          La legislación internacional

–          La información para la toma de decisiones

 

Ética Sustentable Global

 

Al mismo tiempo, se debe utilizar la ciencia y la tecnología con responsabilidad ética para ayudar a salvar la Tierra. Esto debe ser un imperativo categórico, orientado a contrarrestar los gases de efecto invernadero que han provocado el calentamiento de la atmósfera, profundizar la investigación para innovar tecnologías para purificar el aire y el agua, otros tipos de energía como la eólica, cinética, solar, geotérmica, oceánica o nuclear.

 

A nivel mundial, la ética de la sustentabilidad tiene que partir de las bases de una filosofía del ser, tanto del mundo como del hombre.

 

La ética de la sustentabilidad tiene que enfrentar la pobreza y el hambre, la injusticia social y las desigualdades. En este sentido, es pertinente una ética de una producción sustentable.

            La ética de la sustentabidad también estará encaminada a establecer un código ético, por ejemplo, para las grandes empresas industriales y comerciales para que reduzcan los gases de efecto invernadero. También tendrá que enfrentar la crisis del agua que puede resultar como motivo de conflictos en el Siglo XXI.

 

La ética de la sustentabilidad tendrá sus bases en la ética de la comprensión y la compasión, que serán el fundamento filosófico de la educación y la cultura para la paz. Abarcará la ética de los derechos humanos, la tolerancia, la justicia y la democracia, apoyada en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

 

La globalización requiere una ética global que esté articulada con una educación global para la paz, en la cual  se contemple la religión como parte de la cultura de la humanidad porque ha sido uno de los aspectos centrales de los conflictos violentos en el mundo y que ha obstaculizado la paz. En este sentido Hans Küng, sostiene  que:

 

“No habrá paz entre las naciones sin paz entre las religiones.

No habrá paz entre las religiones sin diálogo entre las religiones.

No habrá diálogo de las religiones sin estándares éticos globales

No habrá en nuestro Globo supervivencia en paz y justicia sin un  paradigma de relaciones internacionales basadas en estándares éticos globales”

 

EDUCAR  PARA LA PAZ

 

La educación para la paz debe ser entendida y practicada  con responsabilidad ética en todas las instancias de la vida social. Educación articulada con una ética global sustentable como base para la construcción de una cultura de paz.

 

La cultura de la paz debe estar encaminada a transformar poco a poco los estados de la mente que provocan los conflictos, la violencia y las guerras, con la finalidad de erradicar la cultura de la violencia que tanto daño ha hecho a la humanidad y a la naturaleza.

 Una cultura de paz es un conjunto de valores, actitudes, tradiciones, comportamientos y estilos de vida basados en:

 

a)      El respeto a la vida, el fin de la violencia y la promoción y la práctica de la no violencia por medio de la educación, el dialogo y la cooperación;

b)      El respeto pleno de los principios de soberanía, integridad territorial e independencia política de los Estados y de no injerencia en los asuntos que son esencialmente jurisdicción interna de los Estados, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidades y el derecho internacional;

c)      El respeto pleno y la promoción de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales;

d)     El compromiso con arreglo pacífico de los conflictos;

e)      Los esfuerzos para satisfacer las necesidades de desarrollo y protección del medio ambiente de las generaciones presentes y futuras;

f)       El respeto y la promoción del derecho al desarrollo;

g)      El respeto y el fomento de la igualdad de derechos y oportunidades de mujeres y hombres;

h)      El respeto y el fomento del derecho de todas las personas a la libertad de expresión e información;

i)        La adhesión a los principios de libertad, justicia, democracia, tolerancia, solidaridad, cooperación, pluralismo, diversidad cultural, dialogo y entendimiento a todos los niveles de la sociedad y entre las naciones, y animados por un entorno nacional e internacional que favorezca la paz.

 

Para ello, la problemática debe dividirse en cuatro dimensiones: ontológica, axiológica, antropológica y epistemológica.

 

Las cuatro dimensiones son fundamentales para una educación para la paz porque son enunciados que contienen un “deber ser” y pretenden dar un sentido o significado a la conducta práctica del hombre.

 

La nueva filosofía de la educación tiene que plantear la necesidad de un cambio radical en el contendido de los planes y programas de estudio, no solamente de la epistemología de las ciencias de la naturaleza, de las ciencias humanas y sociales, como si fuesen entidades separadas del todo, sino concibiéndolas como un todo integral, y eliminando su contenido violento. Su enseñanza debe ir acompañada de una epistemología y una hermenéutica del sujeto, porque el sujeto humano es el que el construye el conocimiento y el que puede construir una cultura de paz, encaminado a “producir una revolución en nosotros mismos así como en la sociedad”,  como afirma  Krishnamurti. Aquí está el desafío para los actores de la educación.

 

La cultura de paz debe reflejarse en los Planes y Programas de Estudios.

 

De ahí se desprende la necesidad de que en todos los países del mundo y todas las Instituciones de Educación Superior, se  formen Centros de Investigación de los Conflictos y de la Paz. En el caso particular de México, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), las Universidades públicas y privadas e Institutos Tecnológicos, hagan lo propio, que tengan como punto común los estudios sobre los conflictos y la paz.

 

El Centro de Estudios de los Conflictos y de la Paz tendrá como tarea primordial una formación de investigadores centrada en el estudio de los conflictos y la paz. Para tales propósitos sus objetivos serán: 

 

— Aportar elementos ontológicos, antropológicos, axiológicos, epistemológicos  y metodológicos para los estudios sobre la paz y la violencia.

— Analizar las causas subjetivas, objetivas y estructurales de los conflictos. Plantear alternativas para que éstos  no se  transformen en violentos.

— Establecer la relación  de las mediaciones entre los diferentes niveles y contextos en donde se realizan los conflictos y las condiciones para resolverlos pacíficamente  antes de que se conviertan en violentos.

— Concentrar en un banco de datos los estudios sobre los conflictos y la paz, con la finalidad de  establecer redes nacionales e internacionales de información y colaboración.

— Elaborar un código normativo para garantizar los derechos humanos, basándose en la esencia de las condiciones básicas como son las de subsistencia, la vida y la libertad.

— Estudiar las realidades sociales, entornos y contextos educativos para elaborar programas encaminados hacia la educación y la cultura para la paz.

— Elaborar un programa de estudios de conflictos y de paz, inter y transdiciplinar en el cual  participen investigadores, profesores, estudiantes y miembros de organizaciones no gubernamentales. 

— Construir una ética sustentable mundial y establecer un nuevo paradigma de relaciones sociales: locales, nacionales e internacionales que sea uniforme de acuerdo a un código ético.  

— Diseñar un plan rector de estudios prospectivos para la construcción de la paz.

 

Los objetivos de dichos centros serán:

 

— Impulsar la reforma de los Planes y Programas de Estudio en sus respectivos centros de enseñanza, en donde se contemple como ejes fundamentales los estudios de los conflictos y de la paz, articulados con los ejes de axiología, ontología, antropología y epistemología.

— Construir  una ética sustentable.

— Elaborar una hermenéutica del sujeto, de los conflictos y de la paz.

— Proporcionar una hermenéutica crítica dialéctica y alternativas que fomenten la educación para la paz en los procesos educativos.

—  Asignar al profesorado y al alumnado los instrumentos metodológicos y pedagógicos nuevos para  el análisis y la comprensión de la sociedad actual y la construcción de un futuro en donde la comunidad humana viva en paz.

— Establecer redes locales, estatales, nacionales e internacionales con instituciones de enseñaza superior y cuerpos académicos, para compartir los estudios de los conflictos y de la paz.

— Organizar jornadas académicas: simpsium, coloquios, foros, congresos y talleres sobre los conflictos y la paz.   

 — Asesorar en las materias, objeto de estudio a aquellas instituciones y organizaciones que lo soliciten dentro del ámbito de su competencia.

— Participar en aquellos procesos de negociación y mediación en que soliciten su presencia.

 

Para llevar a la práctica estos principios y construir una cultura de paz, se hace necesario elaborar un programa de acción para su promoción y fomento, a saber:

 

1)      Implementar en todas las instancias de la enseñanza desde preescolar hasta la educación media y superior, la educación para la paz y el medio ambiente.

2)      Impulsar las Unidades Regionales para el fomento de la cultura de paz y del medio ambiente, con un programa encaminado a desarrollar y fortalecer la cultura en los municipios y en las comunidades.

3)      Cooperación nacional e internacional con un proyecto de cultura de paz, mediante convenios de cooperación nacional e internacional. Realizar foros, congresos, seminarios sobre la cultura de la paz.

4)      Desarrollo cultural infantil y juvenil. A consecuencia del desarrollo científico y tecnológico en la modernidad, se han trasformado los valores humanos de la niñez y de la juventud. Elaborar un programa que esté vinculado al nuevo proyecto de la cultura para la paz y el medio ambiente, impulsando los valores morales, sociales, humanos y estéticos. Fomentar la cultura, la creatividad artística y la lectura, para que adquieran el conocimiento de su realidad histórica  y su identidad, así mismo despertar su sensibilidad artística, el amor, el cariño, la solidaridad y el vivir juntos en paz, sin violencia.

5)      Formación de Centros para la Cultura de la paz y el medio ambiente para educar para la paz y fomentar la cultura de paz y el medio ambiente.

6)      Formación de comités comunitarios con la finalidad de dar un mayor impulso a la cultura de paz y del medio ambiente.

7)      Fomentar un Centro de Estudios y de Investigación en Red en todos los países del mundo sobre las diversas culturas y la paz.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CONCLUSIONES

 

Esta visión alternativa a favor de la paz invita a reflexionar sobre la violencia en el mundo y México en lo particular. Buscar alternativas no violentas hacia la construcción de una sociedad sustentable, democrática, tolerante y plural, con una preocupación permanente por el bien común.

 

La educación integral, humanista, adquiere en nuestros días una actualidad de suma importancia para contrarrestar los valores que han conducido a la violencia, a la pobreza y a la destrucción de la naturaleza. En este sentido, los hombres se encuentran en una encrucijada donde tienen que escoger entre la ley del instinto y la ley de la humanidad, la violencia y la paz, la muerte y la vida. Confiar en la utopía de la paz es la apuesta del presente estudio.

 

La utopía incluye en primer lugar un mundo de trabajo, de alimentación, de salud, de vivienda y de escuela para todos. Sin estos satisfactores, la paz no se podrá alcanzar.

 

Lo anterior conduce a la necesidad de transformar el modelo de desarrollo capitalista por uno que centre la atención en el desarrollo humano, que contemple el trabajo para todos para cubrir las necesidades básicas, que haga suyo los objetivos del milenio: erradicar la pobreza, lograr la enseñanza primaria universal, promover la igualdad de género, reducir la mortalidad infantil, mejorar la salud materna, combatir al VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades, garantizar la sustentabilidad del medio ambiente y fomentar una alianza mundial para el desarrollo.

 

Esta misión significa crear un modelo holista de la educación sobre bases filosóficas sólidas y promover una reforma integral del modelo educativo y de los planes y programas de estudio, con unos contenidos renovados, basados en los nuevos paradigmas de la ciencia.

 

—  Urge impulsar los estudios a favor de la paz desde diversas perspectivas: socio-cultural, política, ideológica, filosófica, económica, educativa, tanto a nivel local como global.

— Urge luchar en defensa de millones de ciudadanos excluidos del desarrollo mundial.

 

— Urge redefinir el significado de la vida en la modernidad o sociedad del riesgo y de la información.

 

— Urge romper la lógica del desarrollo basado en la violencia bélica, la violencia social y la violencia ambiental, y construir alternativas sustentables a nivel local, regional, nacional e internacional.

 

–Urge dar voz a los pensadores no violentos y a los cientistas que unen ciencia y arte, ciencia y conciencia, ciencia y desarrollo humano.

 

— Urge construir una conciencia y una cultura de paz como fundamentos de un nuevo humanismo para el Siglo XXI.

 

— Construir una ética para la vida para el desarrollo humano: producción para la vida, del conocimiento, de la ciencia y la tecnología. Un ética política y económica, democrática, un ática ciudadana de responsabilidad. Una ética de la gobernabilidad y democracia participativa. Una ética de los derechos, la justicia y la democracia. Una ética de la diversidad cultural y una política de la diferencia. Una ética para la paz y el dialogo.   . 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA.

 

Galtung, Johan (2003). Trascender y Transformar. Una introducción al trabajo de conflictos. Editorial Quimera, UNAM.

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