El Proceso de Maduración Social, o cómo transitar del egoísmo al amor.

Ponente: Alejandro Tena Garduño

Estimados Compañeros, permítanme comenzar retomando ideas de Paulo Freire: “En un régimen de dominación de conciencias, en que los que más trabajan menos oportunidades tienen, los dominadores mantiene el monopolio de la política, con que mistifican, masifican y dominan. En estas condiciones, los dominados tenemos que luchar para desarrollar nuestra persona y tomar las riendas de nuestro propio destino. Tomar nuestros derechos de quienes los retienen y niegan a los demás, es un difícil pero imprescindible aprendizaje: es “la pedagogía del oprimido“.  La lucha debe hacerse en el sentido de hacerse hombres. Los oprimidos deben luchar por su liberación, pues nadie le dará nada“. (Paulo Freire)

¿Qué se desprende en claro de estos conceptos? Sencillamente, que lo no hagamos por nosotros mismos, nadie lo hará. Que la solución no va a venir del exterior. Y que tenemos que trabajar, para “desarrollar nuestra persona y tomar las riendas de nuestro propio destino”. El País entero debe dejar la sumisión, y “pararse sobre sus propios pies y piernas”. Tenemos que madurar.

Pero la maduración del País, no puede ser sino la de cada uno de sus ciudadanos. Para redondear la idea, admítanme ahora citar a Erich Fromm:

“Los que se preocupan seriamente por el amor como única respuesta al problema de la existencia humana deben, entonces, llegar a la conclusión de que para que el amor se convierta en un fenómeno social, nuestra estructura social necesita cambios importantes y radicales. En nuestra sociedad, todas las actividades están subordinadas a metas económicas, los medios se han convertido en fines; el hombre es un autómata. Si el hombre quiere ser capaz de amar, debe colocarse en su lugar supremo. La máquina económica debe servirlo, en lugar de ser él quien esté a su servicio.”

“La sociedad debe organizarse en tal forma que la naturaleza social y amorosa del hombre no esté separada de su existencia social, sino que se una a ella. Toda sociedad que excluya, relativamente, el desarrollo del amor, a la larga perece al contradecir las necesidades básicas de la naturaleza del hombre”.

Que bien que se hable ya de una Republica amorosa, desde luego, para llegar a ella, es necesario que todos y cada uno de sus ciudadanos aprendamos a amar,  es decir, cumplir con un proceso que nos lleve a despertar nuestros valores éticos.

Por tanto, mi propuesta para la reconstrucción moral de la sociedad, es fomentar de diversas formas, el proceso de maduración social, a fin de que cada Mexicano se obligue moralmente a trabajarlo afanosamente.

Actualmente se habla mucho de la pérdida de valores, de la decadencia de la cultura y del triunfo de un materialismo sin sentido. Sin embargo, no debemos perder de vista que  evidentemente, estamos cruzando por un umbral cultural tan complejo y trascendente como el que cruzó el hombre en la Edad de Piedra. Este proceso, doloroso por cierto, no es el ocaso sino el comienzo de una nueva fase evolutiva en la especie humana.

Necesitamos nuevas ideas y nuevos métodos de estructuración de la vida.

Existen fuerzas que quieren retardar la aparición de la nueva conciencia: el hombre “dividido” se comercia con mayor facilidad y con mejores ganancias.

Pero la principal  fuerza retardatoria proviene de nosotros mismos, que inconscientemente, queremos parecernos al opresor. Imitamos sus formas de vida, muchos desean quitarlos solo para ponerse en su lugar. Esto no significa ningún avance. Si vociferamos contra las injusticias de los ricos, pero aspiramos a ser ricos, o preferiríamos serlo, estamos perdiendo el tiempo.

Un verdadero avance sería en dirección hacia una convivencia alegre y solidaria; una repartición equitativa del patrimonio; a la liberación del hombre de sus miedos, culpas y vergüenzas, en fin, al desarrollo completo de cada uno de nosotros.

Necesitamos hacer un alto. Ordenarnos primero nosotros. Si no es así, todas nuestras percepciones estarán equivocadas. No podremos organizar nada.

La revolución ha de ser primero interior, pues el enemigo de dentro, que son nuestros defectos contrarrevolucionarios, esta más cerca de nosotros que ningún otro enemigo. Así es como será posible la revolución pacífica. La lucha ahora es de principios, entre la luz y la obscuridad. La corrupción y la honestidad; entre los partidarios de cambiarse a sí mismos, y los que intentan imponer los cambios desde fuera para dirigirnos a su antojo, entre los que aspiran a ser libres y los que se someten. Recuperar el poder personal es una condición previa para todo verdadero proceso revolucionario.

Si cada uno de nosotros se compromete a trabajar a fin de despertar su conciencia, y con ello, acceder al orden de los valores morales, entonces, cada uno de nosotros libres de resentimientos, culpas, vergüenzas, podremos considerarnos como semejantes.

No hay que lamentarse por la situación mundial, hay que agradecer el ser una generación promotora del cambio. Para que México sea independiente debe decidir su propio rumbo. Pero no hemos sido capaces de organizarnos. Para que cambie México, también tenemos que cambiar nosotros. Yo sólo no puedo cambiar el mundo; pero puedo cambiarme a mí. Y sí cambio yo, cambia el mundo.
El  hombre es más grande y más profundo de lo que hoy se supone. Estamos en transito evolutivo. Este hombre en proceso requiere de un ámbito más amplio, y es preciso procrearlo.

“Primero Uno. Después, Todos Juntos“. Tenemos que empezar por nosotros mismos. Pues no sabemos bien a bien, ni ¿Quién soy?, ni ¿Para dónde voy?. Y nos conformamos con seguir una corriente, que evidentemente nos lleva a la deshumanización.

Como seres humanos, no nos hemos aun desarrollado completamente. Nos falta dar el salto hacia el mundo de los valores. Algún día, hemos de ser capaces de cultivar lazos de amor.

Somos capaces de trabajar por una sociedad madura que fomente la capacidad del hombre de amar a sus semejantes, de crear, de desarrollar su conciencia y conseguir un sentido real de sí mismo basado en la experiencia de su energía vital.

Cada vez más individuos sentirán la necesidad de asociarse y colaborar con quienes comparten sus preocupaciones.

Creo posible la realización de un mundo en que el hombre “sea” mucho, aunque “tenga” poco; un mundo donde el móvil dominante de la existencia no sea el consumo; un mundo en que el hombre pueda encontrar la manera de dar un fin a su vida, y con la fortaleza para vivir libre y desengañado.

Sufrimos una esclavitud psicológica desde la infancia. Nos programan, no para crecer armónicamente, sino para que se nos pueda manejar fácilmente, para explotarnos. Por tal camino, la humanidad no tiende a su felicidad, sino a su destrucción. Sólo podremos sobrevivir si logramos relacionarnos sin violencia. Si logramos reconocernos como humanos, aprendiendo a convivir y a vernos como semejantes. Trabajando sobre nuestras culpas, vergüenzas y miedos e integrándonos poco a poco como personas.

Tenemos una cita con la historia. Como contemporáneos, nos toca decidir. ¿De que lado estamos?. No podemos dejar de actuar. No hacer nada, también es una decisión. ¿Qué se dirá de nosotros, que no hicimos nada ante la opresión?, ¿qué no demostramos dignidad ?
¿Se necesita un milagro?, “Vamos a construir el milagro”. Solo el desarrollo del hombre, en cuerpo, mente y espíritu, puede salvarlo de su lenta agonía. Lo vemos claramente en nuestros viejos, cuya soledad en sus últimos días raya en lo inhumano. No acertamos a ver que todos vamos para allá. La falta de sentido en nuestras vidas no puede orillarnos sino a la locura.

Las palabras claves son: “tomar conciencia y politizar”.

El pueblo necesita levantarse de su apatía. Decimos “ no intervengo en política porque es una porquería”, y al decir esto, dejamos implícitamente que la política la sigan manejando los mismos parásitos profesionales.

Lo que necesita despertar es la conciencia de cada uno de nosotros. Recobrar nuestra herencia, nuestro pasado mágico. Ir a nuestras raíces, y dejar de sentirnos gringos o españoles o  franceses.

A medida que cada uno vamos tomando conciencia, entonces , trabajar como una sola entidad. Juntar nuestras energías y formalizar un gran poder ciudadano.

Que se diga: “La generación del 2010, fue capaz de realizar su revolución, sin disparar un solo tiro“, eso si sería un orgullo.
Este proceso de maduración personal, al que invito a cada mexicano a participar, debe ser apoyado por los más diversos medios. Es sabido las cantidades exorbitantes que se gastan en publicidad para mantener la manipulación psicológica. Nuestros medios son escasos, pero nos favorece la razón. Tarde o temprano, todos debemos comenzar el proceso, si queremos ser completamente felices.

La práctica de los valores morales, como la paciencia, la humildad, la pureza de intenciones, son los que nos conectan con el orden superior, aquella curiosa y placentera esfera donde toman sentido, los aparentes absurdos de ésta que habitamos..
Tales valores no pueden sembrarse sino con el ejemplo, con la práctica cotidiana.

Deben buscarse espacios en la radio, aunque sea por internet. Contactar y lanzar convocatoria a talleres de teatro, grupos experimentales, que se tomen las calles, que se haga teatro callejero y se difunda en la red.

Lanzar una campaña: “15 días sin tele, te cambia la visión.”

Entrevistas y programas de debate, desde ópticas distintas.

Hay que evidenciar el lado corrupto y manipulador del alto clero. La Iglesia, lejos de acercarnos a la vida espiritual como se supone es su función, todo lo entorpece reprimiendo, principalmente, el desarrollo normal de la sexualidad, a fin de doblegarnos y poder seguir abusando.
La Iglesia es, por su influencia sobre la sexualidad de la juventud, una de las instituciones más nefastas para la libertad del hombre. La Iglesia esta al servicio del capital.

Hay que desarrollar un ”Taller de la conciencia”, de modo que los jóvenes tengan acceso a desarrollar su sexualidad libre y responsablemente.
Crear  Ritos de Iniciación. Todos debemos comenzar.

Habrá que formar un grupo fraternal de izquierdistas conscientes, y vigilar de cerca a los aquellos resentidos con la sociedad, que sólo buscan venganza, y acotarlos para los puestos de poder. Tarde o temprano, se darán cuenta, hasta la derecha se tendrá que dar cuenta. Una revolución de conciencias está en marcha.

Un sondeo por el inconsciente colectivo”. Entrevistas en la calle, sobre temas profundos que competen a todos. Programa de TV, difundido por la red.

Un programa para evidenciar la manipulación de los comerciales políticos.

Estamos conjurados a aprender a vivir fraternalmente. A construir la civilización fraterna. El comienzo es con uno mismo, pero sólo para así acceder a la comunidad en forma serena y alegre.

Lo que necesita despertar es la conciencia de cada uno de nosotros. Recobrar nuestra herencia, nuestro pasado mágico. Ir a nuestras raíces, y dejar de sentirnos gringos o españoles o  franceses, etc.

Se puede vivir en armonía, sin hambrunas, ni guerras; pero lo primero es quitar del mando a los políticos corruptos, y establecer un gobierno honesto.

¿Qué necesita México, para ser del “Primer Mundo”?.  Identidad, Crecer, Madurar, cada uno como persona, para poder unirnos como uno solo. Haz tu trabajo.  Búscate a ti mismo. Y entonces, Juntemos nuestras energías.

 

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