Aportación a “Una república amorosa ¿una propuesta ingenua?”

Ponente: Luis A. Trujillo Castillo

Resumen: El amor es la expresión, la manifestación de que pertenecemos a una integridad. De que nos identificamos con los otros y lo otro, la naturaleza y el entorno en general,  porque somo lo mismo. Las nuevas estructuras de amor, de manejo inteligente de los recursos, de generación de energía no contaminante, de respeto y amor al otro en nuevas formas de producción, de organización del trabajo, de aplicación y divulgación de la tecnología a favor de todos, apenas despiertan; y ni de lejos compensan el deterioro y riesgo cada día más evidente, de que se ha llegado al límite. La república amorosa no es un buen deseo, una ingenuidad, es una forma de gobierno social que se torna indispensable, obligatoria, en la que nos va la vida, literalmente, realmente, objetivamente.

El amor es la liga de identificación entre los seres que detentan inteligencia. Sin que esto signifique que sólo los seres humanos manifiestan amor, o sean capaces de sentir amor. Amor siente un perro por su amo, un delfín por sus congéneres, y hasta por los de otras especies, amor es lo que hace a un elefante defender a la manada y crías hasta el fin. Amor e imaginación es lo que los impulsa a pintar..porque los elefantes pintan cuadros. Se puede comprobar por mediciones que los vegetales se desmayan cuando los podan y “tiemblan” cuando alguien daña a sus congéneres cercanos.

Explicar el amor implica entrar a un análisis más de fondo de la esencia de lo que somos y nos rodea. Nuestra conciencia actual no identifica o percibe nuestro transcurrir a través de los eones. La materia de la que estamos formados, está organizada de una forma temporal, está en un proceso de vida que tiene finitud como una compleja reacción bioquímica y física que da alojamiento, -otros dirían origen-, a la inteligencia, una forma de organización de la materia que es consciente de sí misma y es capaz de abstraer su realidad, evaluar los procesos y proyectar el futuro y explicar y organizar recursos para alcanzar un objetivo.

Y hablamos de materia, pero ¿qué es la materia? sino paquetes de energía organizada hasta lo infinitesimal. Al realizar cualquier análisis llegaremos a los átomos y a partículas subatómicas, y si profundizamos en los hallazgos de la ciencia, alcanzaremos a saber que de la colisión de esas partículas, en teoría, pudo haberse creado este universo. En un equilibrio delicadísimo y muy improbable entre expansión de energía y las fuerzas normales de implosión o dispersión. Esa es nuestra esencia.

Así pues, somos y vivimos en energía organizada de diversas y hermosas maneras, desde una roca o montaña, a una estrella, al mar, a la complejidad de los seres vivos y su adaptación y desarrollo ante su medio energético. Imagina un cangrejo y su evolución frente a las características diversas del fondo marino en varias partes del mundo, o las aves, o los primates, los insectos, el ser humano mismo.

Esa energía organizada de diversas maneras tiene un (muy) común denominador, esa expresión del ser que es ella misma. Y al tocar estos temas se viene a la mente los porqués de la atracción entre los cuerpos celestes, pero también entre las cargas a nivel atómico, o las razones de la relatividad que pone en equivalencia materia y energía, pero que en especial nos informa que: el tiempo es una simple
percepción.

Pero siguiendo en la línea de pensamiento, esa composición energética da alojamiento u origen a la inteligencia, esa capacidad abstractiva analítica que nos permite manejar nuestro medio, o más bien nuestros medios, el físico, químico, biológico, si pensamos en la ciencia; o la interrelación familiar, vecinal, política, lo artístico como expresión de nuestra circunstancia, si pensamos en los social.

Pero aquí surge una disyuntiva, la inteligencia, expresión de la energía y su manifestación la materia, puede abstraer, organizar o funcionar para que, en alineación con la naturaleza, los otros seres humanos y en general vivos, el transcurrir de lo cercano, lo que forma parte de lo inmediato en lo físico y temporal, impulse el desarrollo general, social y del medio ambiente, y esta canica azul en la que vivimos que es su recinto de existencia.

Pero esa inteligencia puede descender y transformarse en sagacidad, agudeza, capacidad de manipular, de simular, de no ser consonantes con el otro o lo otro que finalmente es uno mismo. Y así, emplearse de manera equívoca para desviar desde el medio o seres circundantes, recursos, fuerza, trabajo, que no servirán para el desarrollo general, social y del medio como sino para la satisfacción en lo inmediato de “necesidades” de complacencia, comodidad, ejercicio de poder, predominio de grupo o persona, anexión territorial, uso de la fuerza y vida de otros para el mayor bienestar privado, apropiación de bienes o recursos naturales que al ser atraídos bajo este esquema entran a una explotación irracional y destructiva; desarrollo de manejo científico de procesos para tomar ventaja del resto de la sociedad y más recientemente para hacer una manipulación sobre la naturaleza que la gran mayoría de las veces, en tanto que el objetivo es personal o privado, la daña o destruye, acabando por estropear a todo el entorno, incluso la sociedad.

El amor es la liga imperceptible, casi inmaterial, o de energía no detectada, que une a nuestro ser con la otra energía total, de la que formamos parte inseparable en realidad. Con la que somos uno, somos nosotros y nuestra circunstancia.

¿Cuántas manifestaciones de ese enlace puedes pensar?  Tiene Ud. hijos? Padres? Una pareja, esposo o  esposa? ¿amigos o amigas?¿Por qué los ama? De verdad, piense ¿por qué? ¿Qué hay detrás de ese sentimiento, de esa preocupación dulce que es el amor? Que se oculta en el sentimiento que inspira un paisaje, un ser vivo, una circunstancia como ver jugar niños, o platicar ancianos? Piense, sienta. Quizá es identidad, consonancia, semejanza. La frecuencia de la vida que consuena en nosotros.

El amor origina la verdadera inteligencia. La que a través de procesos estructurados, previsores, integradores, multidisciplinarios de estrategia integral, -porque considera todos los elementos y su progreso-; se enfoca en avances cualitativos, holísticos, dinámicos y sinérgicos, lo que es opuesto a los alcances limitados circunscritos a un grupo, a una zona, a la acumulación estéril, que roba del  enorme flujo de riqueza que fluye en los grupos y su integridad y la que tienen con el medio buscando el predominio siempre temporal, y su comodidad limitada, egoísta, estrecha, obtusa, mezquina, sin trascendencia, sin reflejo en el otro, el hermano, el hijo, la madre, la hermana, el abuelo, no carnales y sin embargo
directos, esencialmente inmediatos. Pero también sin fruto en lo otro, lo circundante, sin germen de vida. Autocomplaciente y ciego, envanecido y sordo. Tremendamente trágico y dolorosa, insensiblemente cómico.

La aplicación de la verdadera inteligencia es una expresión sublime del amor, es decir de la identidad, liga, gestión, impulso con todos y todo. Podríamos decir que en ese nivel la inteligencia se torna en sabiduría. El conocimiento asociado a una voluntad refinada, que ha tomado experiencia y puede prever etapas, que posee por ello estabilidad y es acompañada del valor, porque sabe que esa forma es la que más sirve, la que más alcance tiene la que más riqueza en el corto y largo plazo habrá de producir para todos y para el todo.

Que distante esta del enorme egoísta y minúsculo ser sin identidad y sin inteligencia que pretende ser el amo, el decisor, a sus ojos plenipotenciario, pero que es una marioneta de su egoísmo y en este caso sí, de su ingenuidad.

Es el amor y no el odio el que requiere fuerza y generosidad, valor y sacrificio. La pasión violenta sin sujeción, abate, avasalla a los pusilánimes que con las armas en la mano o el poder se tornan en locos que cometen crímenes indecibles. Y si no pregunten a los mexicanos.

Digámoslo de una vez. Es evidente que ser malo, es decir, no amoroso, no inteligente, es ser estúpido. Esto es algo que cualquier líder de familia, barrio, colonia, grupo, gobierno local, regional o nacional debe tener en letras de gran tamaño en su escritorio o en la pared de enfrente. No ser amoroso cuando se tiene una responsabilidad social, una confianza depositada en sí, es estar loco y encausar a la sociedad, pequeña o grande, de la que se es responsable a la involución, la animalidad, el caos, que se expresan en esperpentos que bien conocemos hoy aquí: el hambre, el asesinato, el abuso sanguinario del débil, el envenenamiento de los jóvenes, el abandono de los ancianos, la compra de voluntades por hambre, la humillación en aras de un bocado para la familia, el sacrificio y muerte en ambientes de trabajo insalubres para qué la familia, el ser querido coma y mantenga su luz; la muerte del medio ambiente para que el margen de ganancia no decaiga y los inversionistas conserven al “hábil” manejador. El abandono de la dignidad ante el riesgo de la pérdida de comodidades y privilegios. La inteligencia sepultada, que finalmente significa la muerte de la civilización y en este momento, no en el largo plazo, sino en el corto plazo.

Las nuevas estructuras de amor, de manejo inteligente de los recursos, de generación de energía no contaminante, de respeto y amor al otro en nuevas formas de producción, de organización del trabajo, de aplicación y divulgación de la tecnología a favor de todos, apenas despiertan; y ni de lejos compensan el deterioro y riesgo cada día más evidente, de que se ha llegado al límite.

La naturaleza muere, y sin duda, junto con ella también morirá nuestra especie, y muchísimas especies. Pero antes, el sufrimiento de los desposeídos, los débiles, los no educados, es ya dolorosísimo y será mayor.

El ancien regime, debe desaparecer, no cambiar o transformarse lentamente, debe ir al baúl de la historia, pero de manera acelerada porque el plazo es demasiado corto. Demasiados niños mueren ya, demasiados trabajadores son explotados de forma totalmente inhumana, demasiadas mujeres son sometidas o asesinadas, demasiados los muertos por la violencia del narco-crimen, innumerables los jóvenes sin trabajo, escuela y esperanza, inmensas las masas de campesinos en la marginación, los grupos de trabajadores migrantes que, como en Valle Nacional hace 100 años se les extrae la sangre y la de sus familias para mejorar la rentabilidad de las agro empresas. Avasalladora la desventura cotidiana en las ciudades para las familias que se resquebrajan ante la escasez de recursos y tiempo para sí mismas.

La república amorosa no es un buen deseo, una ingenuidad, es una forma de gobierno social que se torna indispensable, obligatoria, en la que nos va la vida, literalmente, realmente, objetivamente.

Y que, sin embargo no habrá de imponerse por violencia, porque eso la anularía. Debe venir de las entrañas de la gente y después de los grupos y comunidades, de la voluntad colectiva, de la transformación, en mayor o menor medida, de la mayoría.

Podemos iniciarla, sólo empezarla, fundando un hacer público que se cimiente en el amor, y sirva  para impulsar, dar base a una reorientación en beneficio de la permanencia y progreso de todos. Esa es la oportunidad que se busca.

LUIS TRUJILLO
México D.F. a 29 de febrero de 2012

El amor es la expresión, la manifestación de que pertenecemos a una integridad. De que nos identificamos con los otros y lo otro, la naturaleza y el entorno en general,  porque somo lo mismo. Las nuevas estructuras de amor, de manejo inteligente de los recursos, de generación de energía no contaminante, de respeto y amor al otro en nuevas formas de producción, de organización del trabajo, de aplicación y divulgación de la tecnología a favor de todos, apenas despiertan; y ni de lejos compensan el deterioro y riesgo cada día más evidente, de que se ha llegado al límite. La república amorosa no es un buen deseo, una ingenuidad, es una forma de gobierno social que se torna indispensable, obligatoria, en la que nos va la vida, literalmente, realmente, objetivamente.

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Comments
2 Responses to “Aportación a “Una república amorosa ¿una propuesta ingenua?””
  1. miguel padron solis dice:

    ¿El Amor origina la verdadera inteligencia ? ¿Se elige ser estupido ? ¿Porque alguien puede elegir hacer el mal en lugar del bien, es decir, elegir el crimen y el odio ?
    El odio entre humanos con frecuencia se genera por el simple hecho de ser diferentes. asi lo hace un heterosexual con un homosexual, un blanco con un negro, o viceversa, un catolico con un laico, un derechista con un izquierdista, la porra de un equipo con la porra de un rival, y asi hay muchos ejemplos., aun de mayor cuidado, como hombres que odian y matan mujeres.
    Una forma frecuente de diferenciarnos inconsientemente los mexicanos, mas aun que entre pobres y ricos, es la de los poderosos y la de los impotentes. Los primeros, los poderosos son los que de alguna forma tienen no solo el poder economico y politico, sino tambien el control total de todo cuanto ocurre en torno suyo. emana poder hasta por los poros, todo esta a su alcance inclusive la suerte y destino de otras personas dependen de el. El segundo, el impotente, podra ser en ser con la cultura religiosa del sacrificio por otros y del premio celestial, pero en la primera oportunidad de adquirir poder, se transforma y efectua las abominaciones que pueda realizar.
    El sociologo Pill Zimbardo realizo un experimento en importante universidad de los EEUU. y la mitad de los alumnos se su clase los vistio de prisioneros. y la otra mitad de celadores, esto on los sotanos de la universidad en mencion, al poco tiempo la personalidad de los celadores cambio, al igual que la de los estudiantes que fungieron como prisioneros, los primeros se volvieron prepotentes y los segundos se tornaron depresivos, a pesar de que previamente se les aplico un examen psicologico a todos. se tuvo que cancelar el experimento. la Moraleja es que no todos tenemos la capacidad de adquirir poder, porque mas alla de nuestro desempeño esta el daño que se hace a terceros, que solo esperarian tener el poder de su lado para ejercer venganzas. Los criminales mas avezados, rumbo a la sala de ejecuciones de la pena de muerte, suelen decir: Yo no era malo….La actitud Amorosa no es el resultado de una busqueda o proposito, es el resultado de una personalidad sensata, por lo que no genera ninguna inteligencia. por el contrario, se tiene una actitud sensata y amorosa como poducto de una moral o etica producida por una inteligencia que se sustenta en razonamientos logicos. esa inteligencia verdadera es el Episteme, un pensamiento ademas de verdadero, es real.

    • Luis A. Trujillo Castillo dice:

      La inteligencia es objetiva, es decir es en tanto acciona o ínter actúa. E ínter actúa desde el momento en que abstrae la realidad. Y es cierto lo que anotas, y lo comento así en el texto, puede actuar en forma consonante con su entorno (los otros y lo otro) o en forma discordante, en una dualidad que corresponde a la expresión de toda esta realidad dialéctica.
      La inteligencia puede o no manifestarse como expresión del amor. Pero la tesis es esta: que deja de ser inteligencia como tal, y es una expresión paradójica o antagónica al momento en que no se guía por el mejor resultado posible, aquel que alcanza el mejor resultado para el mayor número de elementos, sino que al contrario, se circunscribe a un individuo, grupo o fin limitados, Y por eso afirmo que la verdadera inteligencia, esa la de infinito mayor alcance ( y habría que discutir por que la afirmación de infinito), y es forzosamente expresión del amor, el que extiende su enlace, interés, a los otros o lo otro.

      Y ¿la expresión de la otra inteligencia, esa distorsionada o apócrifa, deja de ser inteligencia? Yo diría que habría que conceptuarla de manera diferente. Así, es una expresión de voluntad lógica o racional, con una racionalidad particular, disminuida, que por lo tanto tendrá resultados limitados y de corto alcance temporal. Y entonces toma otras denominaciones, por ejemplo: habilidad, agudeza, conocimiento, vivacidad, talento, sagacidad, imaginación, idea, maña, estrategia.

      El otro tema, el más importante, es el amor. Dejando de lado su definición romántica, ensoñadora, ilusa; el amor es un sentimiento de identidad que proviene de nuestro origen, en tanto hijos o resultado de nuestra sociedad, de la naturaleza y el universo. Y el amor verdadero es fuerte, valiente, decidido, audaz, pero sobre todo solidario, comprensivo, paciente, tolerante, humilde y buscador de la verdad. Generoso y bondadoso. Perceptivo.

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